T1 The European Seaborne Empires*

Neil del Valle Villarrea [1]

The European Seaborne Empires

Reseña*

Título: The European Seaborne Empires

Autor: Gabriel Paquette

Año de publicación: 2019

Páginas: 312

ISBN: 978-0-300-20515-2

Editorial: Yale University Press.

En su obra The European Seaborne Empires, el profesor Gabriel Paquette reafirma su experticia en el estudio de la historia internacional, analizando el rol clave del viejo continente en los dinámicos y complejos procesos de colonización.

Este trabajo investigativo nos ofrece una interesante visión sobre el rol que ejercieron los imperios europeos (España, Holanda, Portugal, Inglaterra y Francia) en los procesos de colonización. El autor comienza señalando las suposiciones principales existentes en torno al mundo europeo y no europeo, como el paradigma de que Europa cuenta con una serie de “ventajas” de tipo cultural, intelectual, racial y material frente al “mundo no europeo”, lo cual constituye una retórica que sirve como plataforma para justificar la supremacía europea y la división de un mundo entre naciones líderes y subyugadas, en el cual las primeras poseen esta categorización de manera innata.

Paquette afirma que este modelo conllevó a exagerar las diferencias entre Europa y el resto del mundo, al racionalizar la hegemonía como inevitable, trayendo beneficios a expensas de los pueblos subyugados. Un ejemplo claro es la explotación indiscriminada de recursos naturales la cual, consecuentemente, ha llevado al mundo no europeo hacia el “camino del subdesarrollo”.

A partir de este análisis de tipo coyuntural se plantean dos preguntas centrales:¿Cómo una pequeña mano de Estados situados en la periferia Oeste de la Europa de 1800 dominó vastas regiones de tierra? y ¿Cómo los europeos obtuvieron y justificaron el control sobre el territorio, los recursos materiales y la mano de obra en el mundo no europeo?

Ante esto se esbozan diversos factores, entre ellos, la tan estudiada y constatada fuerza coercitiva empleada sistemáticamente por el imperialismo europeo para lograr sus objetivos. Esta permeó a las instituciones coloniales establecidas fuera del continente, la solidez institucional y, no menos importante, la configuración de lo que podría catalogarse como un sistema de lealtades por parte de los aborígenes, quienes conformaron las llamadas élites creoles, lo cual ayudó a los imperios a mantenerse a tono en la ya creciente competencia entre los Estados europeos por lograr un mayor dominio o acaparamiento de nuevos territorios, teniendo en cuenta el contexto belicoso y cambiante de las relaciones interestatales en Europa.

El objetivo central de Paquette es mostrar una nueva perspectiva del proceso de colonización haciendo énfasis en otros actores: los esclavos, los navegantes y los sirvientes, a partir del análisis de los cinco imperios mencionados, comparando sus interacciones y teniendo en cuenta su longevidad de cinco siglos y su operatividad espacial.

Durante el período que comprende 1620-1820, la expansión explosiva de la influencia europea alrededor del mundo fue imparable y, como ya lo ha comprobado los distintos estudios historiográficos en este respecto, la gran constante fue el saqueo y la subordinación de los imperios no europeos.

A mitad del siglo XVII surgen los que para muchos académicos son catalogados como los imperios pioneros o icónicos: el holandés y el británico que, rápidamente, lograron erigirse como una potencial amenaza hacia el ya amplio dominio ibérico. Paquette subraya que esta década estuvo marcada por el rápido avance del comercio transatlántico de esclavos, lo que potenció las economías de los imperios marítimos europeos. Un ejemplo claro de ello es el caso de Brasil que, bajo el dominio portugués, importó 2,4 millones de esclavos africanos.

Es importante señalar que, de acuerdo con el autor, la institucionalidad existía de lado y lado (europea y no europea) y que los planes de expedicionarios, en la gran mayoría de casos, se caracterizaron por ser improvisados y financiados por actores privados como los mercaderes. Por otra parte, el Norte de África fue testigo de la adquisición de 35 000 europeos como esclavos. A partir de la revisión de archivos, Paquette logra constatar que hacia 1640 había más esclavos ingleses en el Norte de África que esclavos africanos bajo dominio inglés en el Caribe.

En consonancia con lo anterior, es de suma importancia señalar que el autor logra, a partir de evidencias fehacientes, contribuir al cambio del discurso hegemónico relacionado con los estudios que conciernen al colonialismo europeo. Ya es bien sabido que, así como hubo las tan conocidas experiencias colonialistas exitosas, la historiografía nos muestra fracasos como la pérdida de Túnez por parte de España, la muerte del rey Sebastián de Portugal durante su intento de conquista de Marruecos y la pérdida de Tangier [2] por parte de Inglaterra. Asimismo, el ejercicio del dominio europeo tenía una connotación de decadencia moral y política que, hoy en día, se definiría con el término corrupción.

Asimismo, en el texto, el autor señala que hay diferentes tipos de colonias, que se categorizan basadas en su finalidad: comercio, defensa militar, asentamiento y dominio. A partir de la misma, algunos imperios, como los protestantes (holandeses e ingleses), construyeron una narrativa o retórica negativa acerca de España, catalogándolos de bárbaros y destructores de los indígenas americanos haciendo uso de una tiranía corrupta, inflexible y opresiva. La llamada Black Legend[3].

En contraste, los británicos concebían a su imperio, epicentro del crecimiento de la geopolítica mundial, como netamente comercial, basado en la libertad. . Para los mismos, el concepto de “ejércitos nacionales” era inexistente, solo era ejércitos de extranjeros que poseían un carácter de diverso y heterogéneo (Noah´s Ark armies[4]).

Finalmente, el autor señala que dichos cambios discursivos permitieron que los procesos de colonización adquirieran el carácter transnacional o globalizado que hoy en día es vigente. Pese a que la carta de Naciones Unidas condena enfáticamente la colonización, las distintas potencias de turno han cambiado la nominalidad de este fenómeno en aras de poder justificar y mantener su hegemonía sobre sus diversas posesiones territoriales. Estados Unidos y Reino Unido son los casos más representativos de ello.

Para Estados Unidos sus posesiones son llamadas Estados libres no asociados (US territories[5]) ubicados estratégicamente a lo largo y ancho del globo con el fin de proteger sus intereses geopolíticos enmarcados en la defensa de su integridad territorial ante eventuales amenazas a la seguridad nacional por parte de potencias enemigas.

Por otro lado, Reino Unido las llama territorios británicos de ultramar y sumado a ello, posee la Commonwealth o mancomunidad de naciones, la cual busca mantener lazos aún incluso con excolonias utilizando el tan desgastado discurso de la cooperación internacional en clave de cultura y comercio.

El trabajo de Paquette demuestra que hablar de colonización en el siglo XXI no es anacrónico, sobre todo dadas las coyunturas actuales de flujos migratorios, conflictos por el acceso a nuevos recursos como los hidrocarburos y el tan latente proceso de globalización, consecuencia de la llegada del nuevo milenio.

Su obra es un ejemplo clásico de la corriente historiográfica de historias conectadas, hay un claro esfuerzo por visibilizar el accionar de actores no hegemónicos. No obstante, considero que hace falta promover un diálogo más amplio respecto a cuestiones tales como: ¿Qué papel juegan los legados monárquicos, personificados por las familias reales, en el cambio de los estereotipos históricamente conocidos? Y, no menos importante, ¿cómo van los procesos de descolonización de territorios que aún pertenecen a algunos de dichos imperios y que están adscritos a comités de organismos multilaterales como la ONU[6] para lograr tal fin?

Finalmente, se considera que, en cierta medida, hay un tinte de victimización hacia los pueblos colonizados que el autor señala, olvidando la resistencia violenta que algunos ejercieron en el “Nuevo mundo[7]”.


[1] Internacionalista y magíster en Historia Universidad del Norte, Barranquilla, Colombia. Profesor del Departamento de Historia y Ciencias Sociales Universidad del Norte y del programa de Negocios Internacionales Politécnico Costa Atlántica.
ORCID: 0000-0001-5699-1112.

[2] Ciudad costera de Marruecos.

[3] Tendencia historiográfica destinada a demonizar el colonialismo español y a minimizar sus logros expansionistas.

[4] Nótese la preponderancia del discurso protestante en el proceso colonizador.

[5] También llamados territorios no incorporados de Estados Unidos, estados que no forman parte de la unión americana. Puerto Rico (Caribe), Islas Vírgenes (Caribe), Guam (Pacífico), Islas Marianas del Norte (Pacífico). Al estar ubicado cerca a Taiwán, Guam es estratégico para EE. UU. en el conflicto actual con China. De hecho, allí se encuentra una base militar.

[6] Órgano adscrito a las Naciones Unidas, creado en 1961. A la fecha, territorios como Barbados y Jamaica han solicitado independencia absoluta de la Commonwealth (mancomunidad de naciones).

[7] Tener en cuenta casos de imperios Maya y Azteca, altamente belicosos.